Inserción laboral femenina, ¿qué nos hace falta?

Como país competitivo que somos estamos permanentemente mostrando nuestras cifras en comparación a otros. Esto puede ser porque ¿queremos superarnos? ¿Somos un país aspiracional? Tenemos algunas cifras buenas, pero también muchos indicadores en rojo, quizás uno de los peores es el bajo porcentaje de participación laboral femenina. 

Y, ¿qué hacemos al respecto? Cómo hacemos para dejar de ser  el peor alumno de la OCDE, grupo al que nos enorgullece pertenecer.

¿Cuál es la causa? Quizás lo más simplista sea buscar la diferencia entre hombres y mujeres y así llegamos a nuestro rol femenino reproductor y en consecuencia de cuidado. ¿Y los hombres? Pensando en su capacidad física se centraron en ser los proveedores, fuera del mundo del hogar y familiar, en uno de luchas de supervivencia, de quién es más fuerte. En la medida que nos desarrollamos como seres humanos en la parte espiritual y de conocimiento este equilibrio se rompió. ¿Esto es justo? ¿Se me niegan las oportunidades?

Las mujeres han demostrado que pueden participar con éxito en muchas tareas antes pensadas sólo para hombres. Desde hace siglos han ejercido liderazgo, esto no es un tema solo de hoy, es de siempre, lo diferente es la visibilidad que le estamos dando. Como, por ejemplo, las grandes reinas estrategas o en la iglesia con las notables Abadesas de Huelgas. Fueron muy influyentes, ¿qué ocurre en el mundo actual? Hay  líderes – hombres y mujeres – ¡exitosos y desastrosos!  Entonces, ¿qué pasa? ¿Por qué el mundo público sigue siendo predominantemente de los hombres y el doméstico de las mujeres?

Las mujeres somos valientes, hemos ido avanzando –lentamente- en el mundo público, pero sin abandonar lo privado, y ¿Los hombres? Hasta este siglo han seguido aferrados al rol de proveedor basado en la fuerza y no se han visto enfrentados al conflicto de roles.

Pero ojo, en este siglo los hombres jóvenes están aprendiendo a disfrutar del mundo familiar. Entienden que en un plano intelectual hombres y mujeres están capacitados para ser proveedores y que desde luego la tarea es mucho más fácil si ambos colaboran. Es decir ¡han descubierto la corresponsabilidad!

¿Qué pedimos? Oportunidad de trabajo, de entregar nuestras capacidades a cambio de recursos que nos permitan vivir. Si estamos alineados se produce un resultado virtuoso. Si una parte sólo considera sus derechos y no sus obligaciones, los resultados son poco deseables: personas trabajadoras descontentas, desmotivadas, baja productividad. Las empresas han comenzado a escuchar a las personas, han entendido que no toda la motivación es el sueldo, se entiende que el ser humano es integral, que hay algo más que valoran. Y por iniciativa de privados ya tenemos una serie de rankings que destacan a las compañías que están liderando esta nueva mirada hacia la persona. Ya surgen metodologías de gestión de personas que incluyen a las familias y están conscientes de su impacto.

En resumen la respuesta para la inserción laboral femenina en nuestro país está en el comportamiento de tres actores: las personas, los gobiernos y las empresas. Al César lo que es del César… En este camino nadie sobra, faltan más iniciativas tanto en el sector público como en el privado, así como mayor coresponsabilidad al interior de las familias para que la inserción laboral femenina realmente despegue en nuestro país.

 

America Retail, 01 de Julio de 2016

Inserción laboral femenina, ¿qué nos hace falta?